Caminaba un fornido leñador por el bosque, cuando el llanto de una joven le llevó hasta un claro del mismo, en cuyo centro se hallaba sentada una joven pastora que lloraba desconsolada.
-¿Qué le ocurre, señorita? - preguntó el leñador amablemente.
- Es mi mascota - logró decir entre lágrimas la chica -. Dejé la puerta de la granja abierta ayer y se escapó y ahora no lo encuentroooo...-. Las...
martes, 22 de agosto de 2006
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