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lunes, 14 de julio de 2014

A la chica del topless

Las tetas de esa rubia,
la tierra prometida.
Turgentes prominencias,
la Atlántida perdida.

Quién en su boca pudiera
disfrutar de esas quimeras.
Lamer y morder dulces pezones,
pocas cosas en el mundo hay mejores.

Naturales o implantadas
aunque, espero, bien tocadas
pues un desperdicio sería
si acaso no fuera así.

Y si no mi maestría,
mis ganas y mi alegría
a su disposición yo pondría
para hacerla muy feliz.

Pero mientras el milagro llega,
solo las miro y las veo,
las estudio, las releo,
en mi boca, entre mis dedos.

Los pechos de esa rubia hermosa,
y mi siesta interrumpida.
Gloriosas cumbres coronadas en rosa,
marcadas quedan a fuego, por el resto de mi vida.

lunes, 9 de junio de 2014

En Twitter no se folla

En twitter no se folla,
qué pena y que desgracia.
En Twitter no se folla,
¿quizás en Alemania?

Yo me apunté a esto
con objetivo definido:
encontrar un huerto fértil
donde plantar mi pepino.

Hago fav y Rt a tuits incluso sin gracia,
sigo a chicas pervertidas,
los consejos de Esperanza Gracia...

Pero nada de esto sirve
porque en Twitter no se folla
y no es porque tengan novios,
es por exceso de labia.

Mucho tuit sobre Felipe,
la tortilla sin cebolla,
el coletas de Podemos
y Rodríguez de la borbolla (Mi TL es muy raro)

Y se pierde el objetivo,
se dispersan las meninges,
una palabra tras otra
y ni una mísera teta,
para llevarse a la boca.

¿Será quizás por eso
que en Twitter no se folla?
¿Falta calor humano?
¿Faltan cuerpos en pelotas?

Al final no queda otra
que volver a darle a la mano,
hasta que en Twitter se pueda
hacer algo muy marrano.

En Twitter no se folla.
Qué pena y qué desgracia.
En Twitter no se folla
pero mi email es veranodeldescontento@gmail.com
(por si a alguna le interesa)

jueves, 21 de febrero de 2013

,

El gato pardo

El gato pardo sobre la colina camina un poco, se sienta en el suelo, se fija en mi y ahora va y me mira.
En franco desafío no me queda otra que empezar a mirarlo. No puedo dejar de hacerlo
y él no deja de observarme. No parece disgustarlo.

El gato pardo sobre la colina se lame las patas sin dejar de mirarme. No despega sus ojos de los mios, inescrutable.

Se diría que el gato pardo sobre la colina prepara algo. Una broma estúpida, un acto de inquina, una huida rápida, un lo que sea, de seguro algo.

El gato pardo sobre la colina, ya no tan lejana, ahora más cercano, tensa bien sus músculos, eriza su pelo de color castaño.

Y mientras yo me obceco en esa colina y su gato pardo, se acerca a mi espalda un muerto viviente de ruidos parco.

El zombi me devora, degusta mi cuello que cubren sus labios y el gato pardo sobre la colina, estatua de piedra, mira fijamente sin cerrar los párpados.

sábado, 13 de mayo de 2006

Casi tuerto

Ah, la primavera,
tiempo propicio para pasar fuera.

Tras un invierno atroz
preñado de lluvias,
buenas para el cultivo de arroz,
entre las nubes el sol paso se abrió.
Las nubes se marcharon
y las turistas suecas en grupo llegaron.

Me las prometía muy felices
camino de la playa,
cuando el viento furioso
de las manos me arrancó la toalla.

De todos es sabido,
que las suecas con viento
de casa jamás han salido.
Decidí marcharme a un parque
cuyo nombre es Del Carranque.

Bastante lejos me pilla
así que cogí mi bicicleta
que es una maravilla.

Jubilados extranjeros,
no me dieron mal agüero.
Practicaban la petanca.
Cansado de pedalear como estaba,
me senté en una banca.

Plácidamente jugaban
los seniles finlandeses,
mientras yo los contemplaba
hubieran podido pasar meses,
tan atento al juego estaba.

Llegó el turno de Hans,
natural de Vyndemars.
Solo una tirada más
y a los pérfidos ingleses podrían ganar.

Su mano se cerró sobre la bola
y no hizo falta ni empujarla, ¡salió sola!
Tal velocidad llevaba,
que hacia mí se dirigía con mala baba.

No alcancé a oír ningún grito,
todos me miraban de hito en hito.
Yo no me enteraba de nada
por culpa de una rubia que paseaba junto al estanque de las ranas.

- ¡Cuidado con el huevo frito!
alguien a mis espaldas dijo.
Me giré hacia mi izquierda ¿de quién sería semejante voz de pito?

Bastó ese simple gesto,
la bola pasó sobre mi hombro todo recto.
Tuerto me podrían haber dejado
y a las suecas dificilmente me podría haber ligado.

Recuerda, amigo lector,
cuando mires la petanca,
cuanto más lejos, mejor.