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martes, 4 de marzo de 2008

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Follarate Kid

Daniel Lauso sale de un edificio con una caja entre las manos. Por las ventanas se asoman varias chicas para despedirle. El joven se mete en un coche y arranca rumbo a Los Ángeles.

Pasan varios días y Daniel llega por fin a un cochambroso edificio, el cual será su nuevo hogar. La puerta de entrada está cerrada y decide abrirla con un golpe de cadera. Esta se abre violentamente golpeando a una rubia en la cara, haciendo que esta caiga de espaldas. Él corre a auxiliarla.


Daniel: Oh lo siento, no sabia que hubiera nadie detrás de la puerta.

Rubia golpeada: Es normal, si no tendrías rayos x en los ojos.

La chica lo examina de arriba a abajo.

Rubia golpeada: No me suena tu cara, ¿cómo te llamas?

Daniel: Daniel lauso

Rubia Golpeada: ¿Cómo de bien?

Daniel: Acompáñame a mi apartamento y lo comprobarás.

Mira confundido el largo pasillo.

Daniel: ¿Sabes por donde se va al 2º h?
Cambio de escena. En una habitación repleta de embalajes y cajas, Daniel y la rubia hacen el amor mientras explotan las burbujas del plástico para envolver objetos frágiles.

Tras correrse en sus pechos, reposan aliviados sobre una manta extendida en suelo. La rubia enciende un cigarro.

Daniel: Ten cuidado, no acerques el cigarro a los cajas, no son las primeras que tengo.

Rubia Golpeada: ¿Y qué te trae por aquí Daniel Lauso... de fábula?

Daniel: Quiero ser actor porno.

Rubia Golpeada: Uy, pues yo conozco una escuela donde podrás aprender el oficio.
Está en la calle 43, esquina con la 54. Con eso que tienes ahí, llegarás muy lejos.

Daniel: ¡¡Muchas gracias!! ¿Cómo podré pagártelo?

Rubia Golpeada: Échame otro polvo y estaremos en paz.

Daniel: Me encanta Los Ángeles.
Al día siguiente, va a la academia "Polla Ahí". En el hall, hay un pequeño mostrador donde una recepcionista de aspecto malhumorado hojea una revista.

Daniel: Hola soy Daniel Lauso y quiero ser un actor porno.

Recepcionista: Y yo quiero un marido que no se quede dormido mientras me soba las tetas y míralo.
La recepcionista señala un sofá donde un hombre ronca desconsoladamente.

Recepcionista: Tendrás que esperar, el jefe está en una de sus clases.

Daniel: ¿Podria indicarme donde esta el servicio?

Recepcionista: Al fondo a la derecha.

Daniel atraviesa un largo pasillo, mientras oye de fondo multitud de gritos y jadeos. Finalmente encuentra una puerta con un cartel "Wc". Al entrar, se encuentra a una pelirroja perfilandose los labios.


Pelirroja: ¿Pasa algo?

Daniel: Oh, es que no sabia que fuera un baño mixto.

Pelirroja: No lo es, pero de vez en cuando me gusta entrar por si encuentro algún chupa chups.

La pelirroja se acerca a él, pone su mano en su entrepierna y se relame.

Pelirroja: Voy a probar mi nuevo lápiz de labios.

Se agacha y comienza a realizarle una felación a Daniel, que ha de sujetarse a un lavabo para no caer al suelo. Justo cuando se está corriendo en la boca de la pelirroja, irrumpen en el lavabo un grupo de musculados jovenes.
Pelirroja: Spider, Es..to no es lo que parece.

La pelirroja está a punto de atragantarse.

Spider: ¿Ah no? y que es entonces?

Pelirroja: (dubitativa) ¿Estaba obteniendo una muestra para el banco de semen? ¿Es leche condensada?

Spider: Me extrañaba que trabajaras tanto en ese banco y no pudieras pagarte ni una ensalada, así que les llamé para que te subieran el sueldo y resulta que no estás en la nómina de ningún banco de semen de la costa oeste. Ah, y la leche condensada te produce arcadas.

Daniel: ¿En serio? con lo buena que está...

Spider: Tú a callar. Chicos, cogedlo y calentadlo un poquito.
Los matones lo sacan a un callejón, donde lo acorralan contra una pared.

Maton 1: Tío, no debiste dejar que te la chupara la novia de Spider en su territorio. Haber hecho como todos, y habértela llevado al cine.
Antes de que pueda decir nada, comienzan a darle una paliza, tras la cual, lo tiran en un contenedor donde permanece hasta que comienza a anochecer.
Magullado, con el cuerpo dolorido y varios moratones, vuelve a su edificio. En la puerta trasera se encuentra con una madurita asiática bebiendo saque al fresco de la noche. Al pasar junto a ella, esta se levanta y se preocupa por su estado.

Asiática: ¿Que haber pasado a ti?

Daniel: Me caí.

Asiática: Raro tu andar como cowboy. Espero no herida en pene, tú tener un buen paquete.
Durante varios días Daniel va echando curriculums en distintas productoras de cine erótico, pero en ninguna le aceptan. Termina vendiendo perritos calientes en un puesto ambulante.

En el parque de la ciudad, un hombre se le acerca y le pide un perrito. En ese momento, aparece la pelirroja, que lo ve y se acerca a él.

Pelirroja: ¡¡Hola!! ¡tú por aquí! pensé que no volvería a verte. Perdona por lo del otro día, Spider puede ser muy bruto cuando se lo propone. Siento también no haberme presentado, soy Sabrosa Lamida.

Daniel: Daniel Lauso.

Sabrosa: Mmm me encanta ese nombre.
Sabrosa se acerca a él y comienza a masajear su entrepierna por sobre el pantalón. Acerca sus labios hacia su oreja y comienza a susurrarle.

Sabrosa: ¿Te apetecería venir a una fiesta de disfraces conmigo esta noche? Podríamos terminar lo que empezamos en el baño.

Daniel: ¿Qué pasa con tu novio?

Sabrosa: Es muy pronto para un trio ¿no? Ah, lo dices por lo de los golpes. Debería estar acostumbrado, somos actores porno, lo único que hacemos es follar con otros todo el rato. Que me dices, ¿vendrás?

Daniel: No se....
Sabrosa lame con su lengua la oreja de Daniel, y va descendiendo por su tembloroso cuello. El joven comienza a verse transportado a un mundo de placer infinito.

Daniel: Allí estaré.

Sabrosa: ¡¡Bien!! A las 8 en el 24 de Stripper Boulevard. ah, el tema es ¿Qué te gusta comer?
Le da un beso en la mejilla y se aleja al trote, mientras Daniel sigue con su mirada, el bamboleante trasero de la chica.

El cliente tose y vuelve en si. Sale humo de la parrilla del carrito.

Daniel: Lo siento, se me ha quemado la salchicha.

Cliente: ¿y a quien no?

Cae la noche, y el jolgorio provocado por la fiesta se escucha por toda la calle. Daniel va pasando entre botes de pringles, chicles, hamburguesas y demás, que se le quedan mirando raro.
Entra en el claustrofobico edificio, repleto de gente.En un rincón divisa a sabrosa, disfrazada de plátano.

Sabrosa: !!Hola!! que bien que viniste. Uau, es el mejor disfraz de almeja que he visto nunca.
Daniel: No es una almeja, es lo que mas me gusta comer del mundo: una vagina ¿Quieres entrar?

Sabrosa: Eso tendría que decirlo yo.
Comienzan a enrollarse por todos los rincones hasta que aparece Spider junto con sus amigos de siempre, disfrazado de repollo en forma de falo.

Spider: Mirad chicas, soy la repolla. ¿Lo pilláis?
La muchedumbre ríe con él, pero su rostro cambia cuando ve a Daniel y Sabrosa besándose con ardorosa pasión. Va hacia donde están, lo coge del labio superior, girándolo hacia él y le propina un sonoro puñetazo que le tumba en el suelo. Daniel se levanta veloz y huye camino de su casa, perseguir por el novio de sabrosa y sus secuaces.

Por mucho que corre, justo antes de alcanzar la valla de su edificio, lo interceptan y comienzan a pegarle.

Daniel: ¿Por qué no me dejáis? ¿Qué te he hecho yo para que me trates así? aparte de tirarme a tu novia...
Spider: No es nada personal, esta mañana tuve una escena gay y necesito mostrar lo macho que soy con urgencia. 

Continúan pegándole, Daniel empieza a verlo todo borroso. De pronto, una estilizada figura salta sobre los asaltantes, abre la cremallera de sus disfraces y comienza a masturbarlos de tal forma que instantes después caen inconscientes al suelo. 

El misterioso salvador se acerca a él, y justo cuando va a ver su rostro, pierde el conocimiento.
Cuando abre los ojos, se encuentra tumbado en una cama de una habitación desconocida, desnudo de cintura para abajo y con la asiática de días pasado sobre él, aprisionando su pene erecto entre sus generosos pechos y lamiéndolo sin parar, en una mezcla de cubana y felación que termina con una generosa corrida en la cara de la madurita.
 
Daniel:; ¿Quien es usted? 

Asiática: Señora Miyagui, mujer de mantenimiento. 

Daniel intenta incorporarse, pero le fallan las fuerzas.
 
Sra M: Quedar quieto. Aún estar muy débil. 

Daniel: Gracias por lo de antes. 

Sra M: No hay de que. A mi gustar probar jovencitos de vez en cuando. 

Daniel: Me refiero a librarme de la paliza. 

Sra M: Oh, eso. Desde que estar en la guerra de Vietnam como enfermera, yo no soportar malas acciones.

Daniel: ¿Vietnam? Si usted como mucho tendría diez años. 

Sra M: Bueno yo ver Rambo veinte veces seguidas y odiar hombres musculosos pegando a indefensos. 

Daniel: ¿Qué es lo que les hizo? Cayeron al suelo como hojas marchitas

Sra M: Es una técnica milenaria transmitida de generación en generación por boca de las mejores geishas: la mano que mama. Capaz de quitar y dar energía a quien recibe sus místicas caricias.

Daniel: ¿Es usted geisha? Es la primera vez que conozco una.

Sra M: No no, geisha no, actriz porno retirada además de tener mi propia escuela porno, ya clausurada.

Daniel: Mi sueño es ser actor porno, pero dicen que no tengo técnica, ¿me ayudaría?

Sra M: Mmm, está bien, pero ir al 50% ¿eh? Venir mañana temprano sin camiseta.

Al día siguiente, Daniel encuentra a la Señora Miyagui en la puerta de su casa. Sube a su coche y lo lleva a una mansión en las afueras.
Daniel: ¿Todo esto es suyo?

Sra M: Hai, además de actriz porno y profesora, ser puta de alto standing.

Daniel: Uau, la triple corona...

Sra M: ¿Tu no creer que vivir en aquel tugurio? Yo mantenimiento por hobby.

Entran en la casa. A través de los largos corredores, llegan a una pequeña habitación repleta de consoladores de todo tipo y tamaño. La señora Miyagui le da un trapo y un bote de cera.

Sra M: Tú dar cera a todos los consoladores y luego pulirlos hasta dejarlos bien brillantes y libre de bacterias malas.
Daniel coge el trapo y comienza su tarea.

Sra M: (Mientras se va) Vamos Daniel-san, dar cera, pulir cera. 

Al cabo de unos minutos vuelve y corrige a Daniel.

Sra M: Da, da, da, da. No en círculos como si dieras tiza a un taco no. Arriba y abajo.

Daniel termina de encerar bien entrada la noche. Va en busca de la señora Miyagui, para informarle. Lleva un consolador en la mano. La encuentra en el salón, sentada en el sofá desnuda.

Daniel: Ya he terminado.

Sra M: Bien, bien, dar consolador.

Se lo da y esta comienza a masturbarse con él.

Daniel: Oiga, ¡¡que lo acabo de encerar!!

Sra M: (Entre jadeos) Muy rico muy rico. Venir mañana aquí a misma hora. Yo no ir más por casa cochambrosa. Me he aburrido de ella.

La mañana siguiente, Daniel encuentra la puerta de la casa de la asiática abierta. Por mucho que llama, no responde, así que entra. Escucha un ligero ruido en la planta de arriba. Sube, y se dirige al dormitorio de su maestra. Al abrir la puerta, se la encuentra haciendo el amor a una rubia de bote. Se queda mirando hasta que por fin terminan. La S.M. se percata de su presencia.

Sra M: Oh Daniel-San, tú ya aquí. Bien, esperar abajo a que yo vestir. Hoy saldremos por ahí.

Van en coche a apartado bar de carretera. Es un sórdido local, oscuro y maloliente, en el que se reunen indeseables de toda calaña.

Daniel: ¿Qué vamos a hacer aquí?

Sra M: Eso (señalando un cartel que dice "Concurso de Hula hop")

Durante horas, Daniel se ve forzado a mover el hula hop, hasta que llega a la final. Donde pierde contra Jackie Mmm, una misteriosa contricante con gran parecido a su maestra.
Tras la entrega de premios, toman una copa en la barra.

Sra M: Mañana ser Sábado, tu salir por ahi y hacer mete mete mucho.

Daniel decide aprovechar el día, para vender perritos, pues pronto le vencerá el alquiler y no tiene un duro. Por desgracia, aparece por el parque Spider. Tras darle varios puñetazos, lo empuja junto con el carrito a un estanque. 

Mojado y dolorido, vuelve a casa, donde la S.M. le esperaba para darle una sorpresa.
 
Sra M: ¿Tú caerte otra vez?

Daniel: Me empujaron más bien.

Sra M: ¿Los del otro día? Tú contar quienes ser esos chicos.

Daniel: Son de la escuela "Polla ahí" Su novia me tira los trastos y él lo lleva muy mal.

Sra M: Bien, Lunes por la mañana ir a escuela y hablar con su maestro. Yo no permitir que dañen mi inversión.

La escuela se alza imponente bajo el sol del mediodía. Daniel y la Sra. M. entran en ella y se cuelan en una de las aulas, donde el dueño "Metralleta Muller" alecciona a sus alumnos, sentados en circulo en el suelo. Entre ellos está Spider.


M.M: ¿Existe la gonorrea en este dojo?

Alumnos: No, sen-sei

M.M.: ¿Existe la impotencia en este dojo? 

Alumnos: No, sen-sei

M.M.: ¿Existe la frigidez en este dojo? 

Alumnos: No sen-sei

M.M.: (señalando a un chico y a una chica) Judy, Lawrence, al tatami. Preparados... A follar.

La pareja comienza a hacer el amor con pasión delante de todos. El encuentro dura hasta que Spider se percata de la presencia de los visitantes y se levanta para comentárselo a Metralleta.

M.M.: Vaya, vaya que tenemos aquí... Si son Miss Daisy y su chofer gigolo.

Sra M.: Dejar sarcasmo para otro día. Yo venir para impedir sus pupilos agredan al mio.

M.M.: Si, ya me ha comentado el Señor Spider. No tenemos la culpa de que el pipiolo sea una nenaza.

Sra M: No ser nenaza, el demostrar a ti en el torneo de sexo del festival erótico de Los Ángeles, dentro de un mes.

M.M.: Ju ju ju, me encantara ver eso. (Dirigiéndose a sus alumnos) Hasta entonces, quiero que dejéis tranquilo al pipiolo. ¿Está claro?

Alumnos: Si, sen-sei.

Sra M: (dirigiéndose hacia la puerta sin mirar atrás) Buenas tardes.

Ya en el exterior.

Daniel: ¿El torneo de sexo? ¿Está loca? No estoy preparado. No voy a empalmar y todo el mundo se reirá de mi.

Sra M: Tu no preocupar. Mi método ser infalible. Nos vemos mañana, tener trabajo ahora.

Amanece de nuevo. Y como en la ocasión anterior, la puerta está abierta y nadie responde. Va de nuevo al dormitorio y lo que ve lo deja de piedra. La Sra M cabalga sobre el falo vibrante de un hombre, que la hace girar sobre él. Contempla extasiado la escena y el resto del polvo. Una vez en el salón no puede reprimir preguntarle.

Daniel: ¿Que era lo que hacia ahí arriba?

Sra M: Ser técnica avanzada: El helicóptero.

Daniel: Enséñeme a hacerlo.

Sra M: Querer volar antes de andar. Con el tiempo aprenderás, no ahora. (Coge un tablero y se lo da a Daniel) Ven, ayudarme a colocar esto.

Despliega en el suelo un inmenso tapiz con varios círculos de colores, junto a una especie de ruleta con partes del cuerpo.

Sra M: Seguir mis instrucciones. (Hace girar la ruleta) Pie derecho a circulo rojo.

Juegan al Twister durante horas, formando las posturas más extrañas, hasta que caen rendidos al suelo.

Sra M: Buen trabajo. Ir avanzando. Mañana más. (se levanta y se va a dormir)

La mañana siguiente, la casa está totalmente cerrada. En la puerta trasera, se encuentra varias cajas repletas de sobres y sellos y una carta para el. La coge y la lee.

Daniel: Daniel-san, pegar sellos en carta. Lamerlos, primero arriba-abajo, luego lado-lado y luego circulo. Tu no olvidar. Nos vemos por la noche.

Durante horas, la lengua de Daniel se pasea por centenares de sellos, dejándose las glándulas salivales y aumentando su enfado por la situación. Cuando ve llegar a la Sra Miyagui, estalla.

Daniel: ¿Dónde ha estado todo el día?

Sra M: Estuve pescando...

Daniel: ¿Y no se le ocurrió pensar que me gustaría ir con usted?

Sra M: ¿A pescar rabos?

Daniel: ... bueno a eso no, pero cualquier cosa seria mejor que estar aquí pegando sellos. Durante días he estado haciendo las cosas más absurdas, pero de follar nada de nada. Me ha utilizado para hacerle las tareas de casa y reírse a mi costa. Incluso un día me tuvo amasando pan que luego no se comió.

Sra M: ¿Eso pensar?? Acompáñame.

Lo lleva a su dormitorio, y se desnudan.

Sra M: Hacer limpiar consolador en tu tranca. Arriba, abajo, arriba, abajo.

Comienza a hacerlo y a una velocidad sorprendente, alcanza toda su envergadura.

Sra M: Ahora amasar pan en mis pechos mientras haces pegar sellos aquí (señalando a su vulva)

Durante varios minutos lame sin descanso la vagina de la Sra M.

Sra M: Ahora mete tu verga dentro de ti, y baila con el hula hop.

El mete-saca dura varios minutos, hasta que la Sra M, decide pasar a mayores.

Sra M: Y ahora para culminar, juguemos al Twister.

Sucesión de posturas frenéticas que culminan en una corrida sobre la espalda de su maestra.

Daniel: Uau, perdoneme. Ahora me siento preparado.

Sra M: Yo saber. Ahora ir a probar con otra. Espero visita.

Asombrado por su recién adquirida técnica, decide ir en busca de Sabrosa. No sabe su dirección ni teléfono, pero esa noche hay partido, así que decide probar suerte en los vestuarios del estadio. Y en las duchas se la encuentra.

Sabrosa: ¡¡Daniel!! Que sorpresa. ¿Juegas en algún equipo? No recuerdo habértela chupado hace un rato.

Daniel: No, no. Sólo quería verte. Mañana empieza el Torneo de Sexo y tengo miedo de quedar en ridículo.

Sabrosa: Y quieres que yo te tranquilice ¿verdad?

Daniel: Más bien me preguntaba si podría practicar contigo.

Sabrosa: Eso está hecho.
Polvo pasado por agua, bajo el chorro de agua de la ducha.
El Torneo da comienzo. Riadas de gente se adentran en el pabellón, donde se realizarán diversas pruebas. Daniel va acompañado de la Sra M y de Sabrosa. Antes de continuar deben registrarse.

Secretario: ¿Llevas preservativos?

Sra M: ¿Preservativos? ¿Qué es eso?

Sabrosa saca de su bolso una caja de cien.

Sabrosa: Aquí están.

El pabellón central está rodeado de gradas con gente vociferante. En el centro, en multitud de tatamis desplegados para la ocasión, se desarrollan las diversas pruebas. Los integrantes de Polla Ahí pasan corriendo a su lado. Spider golpea su hombro.

Spider: Eres mío gusano.
Se alejan.

Daniel: ¿Cómo va esto Sra Miyagui?

Sra M: No saber. Yo follar por placer, no por evitar paliza.

Sabrosa: Mira Daniel, hay diversas pruebas que deberás superar, cómo rapidez de empalmamiento, puntería al correrse, erección de pezones a lenguetazos... etc. Cada prueba te da un punto y los cuatro que tengan más al final del circuito, van a las semifinales, donde tienen que follar. Los jueces puntúan sobre todo la técnica.

Altavoz: Daniel Lauso, dirijase al tatami tres.

Daniel va pasando las pruebas con éxito, ante la preocupada mirada de Metralleta. Al final, se clasifica para las semifinales, donde deberá enfrentarse a uno de los secuaces de Spider, que recibe instrucciones a pie de escenario.

M.M.: Lo quiero fuera de combate.

Alumno fullero: Pero sen-sei, puedo ganarle limpiamente, llevo años limpiando los cristales de mi casa con la lengua...

M.M.: He dicho fuera de combate.

El alumno fullero se acerca a saludar a Daniel.

A.F.: Que gane el mejor.

Pero en lugar de cogerle la mano, le coge del miembro con tal fuerza, que Daniel cae inconsciente al suelo por el dolor. El Speaker salta al tatami.

Speaker: Esta dolorosa práctica antideportiva, supone la descalificación del alumno fullero. Los médicos examinaran a Daniel y determinarán si puede participar en la final. De lo contrario, el ganador seria Spider, de la escuela "Polla ahí".

En los vestuarios...


Daniel: ¿Ha quedado muy mal?

Sabrosa: ¿Te gustan los palos de regaliz?

Daniel: No.

Sabrosa medita durante unos segundos.

Sabrosa: Seguro que te recuperas....

Y sale corriendo del vestuario. La señora Miyagui se dispone a hacer lo mismo, pero Daniel la detiene.

Daniel: Señora Miyagui, por favor, ¿no puede hacer nada?

Ms Miyagui: Has hecho bien mete-mete Daniel, no es deshonroso quedar finalista.

Daniel: Pero ¿cómo podré mirarlos a la cara con un falo así? ¿Qué me dirán los productores cuando me vean? Se reirán de mi. ¿No puede usar la mano que mama para arreglar mi verga?

La señora Miyagui se queda pensativa.

Ms Miyagui: Hai.

Delicadamente comienza a masturbarlo, hasta que el vigor vuelve a endurecer los ánimos y el pene de Daniel.

En el tatami central, el Speaker habla con los jueces.

Speaker: Me informan de que Daniel Lauso no puede continuar. Así que el ganador es...

Un asistente entra corriendo y susurra algo al oído del Speaker.

Speaker: ¿Daniel Lauso va a salir? ¡¡Daniel Lauso va a salir!! Es increíble, debe tener un miembro de acero inoxidable. Que continúe la competición.

Spider hace la carretilla con una voluptuosa morena, se la folla mientras recorre todo el escenario.

Spider: Mejora eso pipiolo.

Concentrado, Daniel se tumba, con su miembro erguido orgulloso y señalando al cielo. La morena asistente se sienta sobre él, cubriéndolo con su ser. Daniel le levanta las piernas, y comienza a girar el cuerpo de la ayudante. El público enmudece mientras la chica da vueltas y vueltas sobre el pene de Daniel. Cuando los dos llegan al éxtasis, el público estalla en aplausos.

Speaker: No hace falta ver más, el ganador es.... ¡¡¡DANIEL... LAUSO!!!

Entre los aullidos de la gente Daniel grita.

Daniel: ¡¡Lo conseguimos Sra Miyagui, lo conseguimos!!

La señora Miyagui, sonríe complacida. Tiene en su agenda los números de teléfono de todo el cuerpo de bomberos.

martes, 6 de noviembre de 2007

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Otelo, el chulo de Venecia

Una habitación renacentista, a media luz. Los rayos del naciente sol se filtran por entre los pesados cortinajes que cubren las ventanas. En el centro de la sala, una rubia platino cabalga sobre el miembro descomunal de un moro, que, de pie, la sostiene en sus brazos mientras hacen el amor. Justo cuando la chica arquea su espalda, rodeando fuerte con sus brazos el cuello del moro para no caer, presa del placer, llaman a la puerta.

El moro baja a la chica de su carnosa atalaya y va abrir la puerta mientras él se viste.

Mensajero: Mi señor Otelo, el gran Dux solicita vuestra presencia de inmediato.

Otelo: ¿Qué asuntos son los que puede querer de mí a estas horas del día en que el gallo aún reposa en sus dominios?

Mensajero: Parece ser que Brabancio reclama como injusta vuestra victoria en la taberna, durante las fiestas.

Otelo: Más que la victoria supongo que será el premio que percibí por ella lo que quiere ver devuelto... Preparad mi nave. Ese rufián de Brabancio pagará por intentar minar mi imagen ante el Dux.

El mensajero y Otelo navegan por los lóbregos canales de Venecia, hacia el palacio del mandatario de la serenísima república.

En el salón principal, el Dux y sus asesores charlan con Brabancio.

Dux: ... y por la presente, dictamino que todas las venecianas de buen ver, vistan con traje de baño cuando salgan de casa. Tenemos que aprovechar que tenemos media ciudad inundada.

Asesor: Eso no es exactamente así...

Dux: Bah, no me vengas con tecnicismos.

La puerta se abre de golpe. Entra Otelo hecho una furia, posa su gélida mirada sobre Brabancio y se dirige con paso firme hacia él.

Brabancio: ¡¡¡A mi la guardia!!! que el moro viene desenvainado.

Dux: Pero ¿cómo?, mis guardias le han privado de su espada.

Brabancio: No me refiero a ese instrumento de muerte, sino a aquel otro dador de vida y que puede convertir al hombre mas rudo en la mas tierna de las doncellas.

Otelo: Sí y todo por vuestra culpa. De no ser por vuestra falta de honor, ahora una dulce dama estaría recibiendo en sus entrañas todo el amor del que dispongo.

Dux: ¡¡Basta!! Muchos asuntos pugnan por mi interés y no puedo perder el tiempo, ni parte de mi juicio con los mundanos asuntos de un par de comerciantes de placer. Así pues Brabancio, exponed vuestra petición.

Brabancio: Seré breve gran Dux. En la fiesta de las lupercales, andaba yo tomando brebajes espirituosos con los que invocar a Baco, cuando se me acercó ese pérfido de Otelo...

Otelo: ¡¡¡Canalla!!!

Dux: ¡¡Silencio!! A la próxima interrupción, mi verdugo hará su agosto. Seguid Brabancio.

Brabancio: Decía que Otelo se me acercó y me invitó a unirme a una partida al deleznable vicio de las cartas. El vino había hecho presa de mí y me sentía incapaz de negarme. Así pues empezamos a jugar, con tan mala suerte que perdí toda mi fortuna.

Dux: El vino es mal compañero de juego.

Brabancio: En efecto. Otelo me incitaba a seguir jugando pero no me quedaba nada, estaba en la ruina. Y fue entonces cuando con sus malas artes me convenció de que apostara mi posesión mas valiosa, la bella Desdémona, la meretriz más excelsa desde los tiempos de Agripina. Confiado en que la suerte no es esquiva para el que asume riesgos, decidí jugar.

Otelo: ¡¡¡Y perdiste limpiamente!!!

Brabancio: Eso no, pues cuando las cartas anunciaban mi derrota, creí percibir en ellas una imperceptible marca. Es por eso, que exijo la devolución de todo lo que perdí.

Dux: ¿Conservas esas cartas en tu poder?

Brabancio: Por desgracia no, los sicarios de Otelo, con ese canalla de Iago a la cabeza, las destruyeron ante mis narices.

Dux: ¿Es cierto lo que cuenta, Otelo?

Otelo: Todo menos lo de las cartas. Perdió limpiamente. Y por la felonía que ha insinuado, reto a Brabancio a un duelo.

Dux: Mmmm, los dos me habéis servido bien. No permitiré que se derrame sangre en mi presencia.... Brabancio, dad por perdidos vuestros bienes materiales, te servirá de escarmiento para cuando el esquivo espectro del juego se te aparezca. Pero en cuanto a Desdémona....

Bufón: Tengo una idea señor. ¿Por qué no dirimir la disputa, con la antigua tradición de medir sus miembros viriles?

Dux: No pienso recurrir a arcanas tradiciones. Tengo una idea mejor.

El Dux chasquea los dedos. De una puerta lateral entran dos mujeres que se arrodillan ante los dos contendientes.
 
Dux: El que primero se corra, dará muestra de su fogosidad y ganará la mano y la vulva de Desdémona. ¡Comenzad!

Las chicas bajan los pantalones de los dos hombres e introducen sus miembros en su boca. Durante varios minutos se afanan en la tarea de conseguir el dulce néctar que se esconde en su interior. Finalmente Otelo descarga su furor sobre el rostro y el cabello de la dama arrodillada ante él.

Brabancio: No es justo. Apenas hace una hora que yací con mi amante y me dejó libre de mi carga seminal. ¡¡No estábamos en las mismas condiciones!!

Un mensajero entra a toda prisa en el salón y le entrega un pergamino al Dux. Este lo lee atentamente y lo tira la suelo con violencia.

Dux: Otelo, has ganado. Ahora coge a tu Desdémona y a tus mejores chicas y parte de inmediato a mis dominios de Malta, donde la moral es baja y necesita con emergencia de nuevos bríos que la levanten. Confío en que la sangre arrolladora y las embrujadoras artes de tus empleadas lo conseguirán. La posesión de la plaza depende de ello.

Otelo: ¿Tan grave es el asunto?

Dux: Más que eso. Mis tropas se han entregado a los placeres de Sodoma y bien parece que de seguir así, pronto el Turco se unirá a una fiesta donde no ha sido llamado, para practicar la sodomía con todos ellos. Así pues buena suerte Otelo.

Otelo: Estad seguros de que no os fallaré.

Tras una agitada travesía por mar, en la que un par de chicas de Otelo deben neutralizar un motín ofreciendo sus cuerpos a los marineros, la flota llega a la isla de Malta. El chambelán pone a su disposición un edificio donde instalar el lupanar. Mientras las furcias se colocan en sus habitaciones, Otelo se lleva a Desdémona, una morena de ojos verdes con pechos inflamados, a sus aposentos.

Otelo: No suelo guardar para mí lo que disfruta la chusma de la calle, pero contigo haré una excepción esta noche. Quiero comprobar si es verdad lo que se dice de ti.

Desdemona: Comprobareis satisfecho que la leyenda es solo un pálido reflejo de la realidad.

Otelo, tumbado desnudo en su cama, contempla hipnotizado como Desdémona se deshace de sus ropajes con sensuales movimientos, que avivan la llama de su pasión. Ella se sienta sobre el enorme falo de su amo y comienzan una noche de sexo que termina al rayar el alba.

Un par de semanas después, Otelo trabaja en su despacho, firmando documentos y leyendo informes, cuando llaman a la puerta.
Otelo: Adelante.

Iago: Buenos días mi señor.

Otelo: Ah, mi buen Iago, ¿vienes a traerme los informes de productividad?

Iago: Helos aquí mi señor.
Otelo les echa un vistazo y mira preocupado a su asistente.

Otelo: ¿Son correctos estos datos?

Iago: Tan correctos como incorrectos son los modales de un rufián, estimado Otelo.

Otelo: Pero según esto, Desdémona apenas ha conseguido clientes. ¿Como puede ser eso posible, cuando su cuerpo es deseado por media Europa y sus artes amatorias son estudiadas en los serrallos del califa? ¿Acaso el espíritu de Onán ha poseído la mente de la plebe ingrata de esta isla?

Iago: Mi señor, no quiero ser alcahueta que todo defecto señala, ni letrado que lanza acusaciones huecas...
Otelo: ¿Qué sabéis Iago?

Iago: Oh, solo rumores, con toda seguridad infundados.

Otelo: Vamos, hablad.

Iago: Según malas habladurías, ideas extrañas han germinado en la corrompida mente de Desdémona.

Otelo: ¿Que clase de ideas? Por dios que parece que las palabras os cuesten sangre.

Iago: Ideas de castidad señor. Tiene la ocurrencia de dejar el antiguo oficio que le ha otorgado fama y gloria mundial e ingresar en un convento donde apaciguar su furor uterino.

Otelo: Rumores absurdos sin duda. Venid, acompañadme. Según su horario, debe estar ahora en el puesto de guardia de la muralla sur.

Otelo y Iago camina entre las callejuelas de la ciudad, hasta que llegan a la plaza de la guardia, donde un corro de soldados, rodean a la bella Desdémona, que, de rodillas les colma de lingüísticos placeres.

Otelo: Vedlo por vuestros ojos. Hela aquí la furia feladora que descarga la fogosidad de los soldados del Dux y les hace dóciles para ser mandados en la batalla. Si esa es la imagen de una santa, por dios que ahora mismo voy a ingresar a la iglesia donde es adorada. Buscad al que difunde esos rumores y traedlo a mi presencia. No permitiré que se levante falso testimonio contra mi mejor prostituta.

Iago: Así se hará.

Otelo vuelve a su oficina, dejando a Iago sólo en la plaza.

Iago: Maldito moro. Será difícil engañarlo, mas no imposible. En cuanto a esa Desdémona... pagará muy caro no haberme ofrecido sus encantos.

Tras echar una última mirada de desprecio hacia el grupo de soldados, se dirige a su casa. Una mansión que conoció tiempos mejores, donde le espera su amante.

Iago: ¡¡Emilia, que el diablo se persone ante ti si no acudes a mi llamada de inmediato!!.

Emilia: ¿Qué es lo suficientemente importante como para que pidáis mi presencia con tan deleznables modales.

Iago: Tengo una misión para ti.

Emilia: Os escucho

Iago: Tienes una gran amistad con Desdémona, lo sé.

Emilia: Sabéis bien, hace años que nos conocemos. Solían contratarnos como pareja, cuando estaba en manos de Brabancio.

Iago: Manos de las cuales te libre. Así que harás todo lo que te diga. Debes quedarte a solas con ella en un lugar privado. Y una vez estés segura que nada de lo que habléis pueda llegar a oídos ajenos, quiero que la guíes al camino de la virtud y el recato.

Emilia: ¿Como quieres que la deslumbre con las virtudes de la castidad, cuando lo más cerca que de ello estuve, fue al arribar a este pecaminoso mundo?

Iago: Eso te lo dejo a ti. Algo habrás leído sobre ello supongo.

A la noche siguiente, Iago acude con Emilia a la cena que ofrece el moro, como presentación oficial de su empresa. En el transcurso de la comida, Desdémona se excusa y se dirige al baño. Emilia se levanta rápidamente y la sigue.

Emilia: Esperad bella Desdémona...

Desdémona: Mi querida Emilia. Os he visto en la mesa, tan radiante como siempre. ¿Que tal andan vuestros asuntos con el bueno de Iago?

Emilia: Mejor de lo que merecería una vulgar ramera como yo.

Desdemona: No digáis eso, pues habéis hecho de vuestros servicios una virtud. No sois menos que el soldado que defiende las fronteras. Los dos ofrecéis seguridad, uno con su lanza, y vos con vuestro cálido seno.

Emilia: Precisamente de eso quería yo hablaros, de la virtud. ¿No habéis pensado nunca, mientras uno de los tantos clientes os penetra sin resuello, que hay otros mundos mejores para una mujer como vos?

Desdémona: Suena a que queráis dejar la profesión...

Emilia: Lo estoy sopesando. ¿Acaso vale la pena la condenación eterna por un beneficio terrenal que mas temprano que tarde desaparecerá de nuestras manos? Además, pensad la de enfermedades que evitariamos y los hijos no deseados a los que ahorrariamos sufrimiento...

Desdémona: Con simples precauciones se alejan los males que invocas.

Desdémona se acerca con mirada lasciva a Emilia y la arrincona contra la pared.

Desdémona: Y además, siempre podremos hacerlo entre nosotras....

Hacen el amor en el baño, hasta que la voz de Otelo clama por la presencia de su principal activo. Desdémona deja a la jadeante Emilia sobre el lavabo y vuelve a la cena.

Emilia: Por dios que antes se helaría el infierno a que tamaña furia de la naturaleza renunciara a los placeres de la carne. Sea lo que sea lo que pretende Iago, es cuestión casi imposible.

Se fija en algo del suelo y lo coge.

Emilia: Mas que veo aquí: las esferas orientales de Desdémona, aquellas que horadan su ser día y noche sin descanso...

Emilia vuelve también a la cena, ya terminada y reconvertida en una orgía a la que no tarda en unirse, olvidándose de las esferas, que guarda a buen recaudo en su bolso.

Ya de vuelta en su casa, Iago interroga a Emilia.

Iago: ¿Y bien?

Emilia: Ni el mismo cristo en persona seria capaz de reproducir en ella la imagen de María Magdalena. No contenta con no escuchar las razones que le daba, me hizo el amor allí mismo.

Iago: ¡¡¡Maldición!!!

Emilia: ¿Que es lo que hace que persigáis con tanto denuedo la conversión de Desdémona en un ser sin pasión?

Iago: Estúpida, no lo entiendes. Quiero acabar con el moro por medio de Desdémona. Ese ingrato asienta su fortuna en el duro trabajo que he hecho para el y no lo reconoce. Se piensa dueño y señor de los prostíbulos venecianos pero sin mi gestión no seria mas que un moro impío arrojado a una galera para expiar el pecado de haber nacido infiel. Pero deberé buscar otro medio de derrumbar su efigie.

Emilia: Puede que esto sirva.

Saca de su bolso las esferas orientales de Desdémona. La mirada de Iago se ilumina.

Iago: Si, esto me servirá igual de bien....

Al día siguiente vuelve al despacho de Otelo, que continua enfrascado en sus papeles.

Otelo: Y bien fiel Iago, ¿teneis ya la identidad del malnacido que difunde las calumnias contra mi estimada Desdémona?

Iago: Temo ser portador de malas nuevas mi señor.

Otelo: Decidme cuales son y yo juzgare su maldad.

Iago: Temo que los rumores no sean tales, sino una confirmación de las intenciones de esa furcia.

Otelo: Cuidad vuestra lengua Iago si no queréis verla ensartada en la punta de mi espada.

Iago: Lo siento señor, pero en cuanto veáis lo que tengo que mostraros cambiareis de parecer en vuestro juicio. Mirad esto.

Saca de su bolsillo las esferas orientales y las deposita sobre el escritorio de Otelo.

Otelo: No puede ser. Me prometió cuando se las regalé que las llevaría siempre puestas. Según me comentó la sacerdotisa griega a la que se lo arrebaté, se dice que pertenecieron a la mismísima Afrodita y quien las llevara puestas, seria la mujer más apasionada del mundo. ¿Y qué ha hecho con ellas?

Iago: Las encontró una de las chicas en la playa de San Juan, y me las trajo al instante. Nadie más lo sabe.

Otelo: Gracias por todo Iago. Esta noche le pediré cuentas. Y ahora déjame sólo con mi pena.

Iago sale a la calle ocultando una malévola sonrisa.

Iago: Jajaja estúpido moro, ha picado el anzuelo. Esta noche cuando Desdémona no pueda explicar la desaparición de las esferas, la desterrará o la enviará a otro lugar y entonces sin ella, el negocio se hundirá, caerá en desgracia ante el Dux y yo ocuparé su lugar. Si supiera que he estado modificando los registros de los ingresos de las chicas... jajaja.

Cae la noche. Desdémona, vestida con un casto camisón yace en su cama dispuesta a dormir. Otelo entra de improviso, desvistiéndose a cada paso.

Otelo: Abre las puertas de tu amor para mi Desdémona, pues hoy necesito probar muchas cosas.

Desdémona: Nada me placería más dulce Otelo, mas me es imposible.

Otelo: ¿Qué es lo que impide que complazcas a tu señor, fuente de tu prosperidad?

Desdémona: Mi condición de mujer, que se ha revelado con su puntualidad natural.

Otelo: Excusas, excusas... déjame ver las esferas orientales que te regalé.

Desdémona: Oh... lo siento amado mio, pero temo decir que las perdí no ha mucho. No os dije nada pues confiaba en recuperarlas antes de que las echarais en falta.

Otelo: Pues las habéis encontrado y no las he echado en falta, pues en mi poder están. Helas aquí.

Se las lanza a la cama con asco.
 
Desdémona: Muchas gracias mi señor.

Otelo: ¡¡¡Puta!!!

Desdémona: Vuestro cumplido me halaga.

Otelo: Decidme cuando pensabais mostrar vuestro deseo de abandonarme, a mí, ¡¡el gran Otelo!!

Desdémona: No se de qué me habláis.

Otelo: No penséis que la mentira campará a sus anchas en mi juicio, pues he sido bien instruido por Iago. Vuestra jugarreta ha sido destapada antes de su puesta en práctica.

Llaman a la puerta con fuerza.

Emilia: ¿Qué son esos ruidos? Dejadme entrar por favor, he de deciros algo Otelo.

Desdémona: ¿A qué jugarreta os referís? ¿Qué he podido hacer yo, la máxima cumplidora de vuestros deseos, para que me tratéis así?

Otelo: Calla por dios, no me hagas más difícil impartir la justicia que clama mi código de honor.

Desenvaina la espada y con una rápida estocada, hiere de muerte a Desdémona. Abre entonces la puerta, entrando Emilia.

Emilia: ¿Qué habéis hecho moro imprudente? Os habéis dejado llevar por las envidias de un villano del cual abomino. Todo ha sido obra de Iago, que pretendía suplantaros. Modificó los libros de cuentas para que pensarais que ella no trabajaba, pero era la que más satisfacía a la plebe.

Otelo: Ella quería ser casta. No puede ser cierto lo que me dices...

Emilia: Lo es, yo intenté hacerla pura a instancias de mi amante, pero ella me hizo mujer con sus dedos, en el baño de vuestra mansión. Y fue en ese embite cuando sus esferas orientales se deslizaron de su carnosa cavidad sin que ella se percatara. Yo las recogí.

Otelo se asoma a la ventana y se dirige a un grupo de soldados que hacen la ronda.

Otelo: Guardias, prended a Iago y ejecutadlo. En cuanto a mí, no merezco seguir en este mundo.

Se arrodilla ante el cuerpo sin vida de Desdémona.

Otelo: Oh, era más puta que las gallinas y yo dudé de ella...

Con la misma espada con qué mató a Desdémona, se atraviesa el estomago, muriendo sobre el lecho a escasos centímetros de ella.

martes, 24 de octubre de 2006

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Pornotrix

Un suntuoso serrallo de un califa cualquiera. Innumerables cortinas penden del techo creando múltiples recovecos. El jadeo de una chica se va haciendo más audible mientras la camara va sorteando el laberinto de cortinas, hasta enfocar a una exhuberante peliroja con los brazos alzados, amarrados por sendos trozos de una tela que parece seda. Sus piernas están en vilo, sostenidas por un fornido joven que la penetra salvajemente.

Varias posiciones aderezan la escena, siendo el resultado de todas ellas el mismo: una mujer jadeante de placer. Finalmente el joven eyacula en la cara de la chica y se tumba junto a ella a disfrutar el reposo del guerrero. Sin darse cuenta se queda dormido. Oscuridad. Una suave voz en off perteneciente a una mujer se introduce en sus sueños llamándolo.

Voz en off: Cirineo, cirineo.... Despierta!!!

El fornido joven abre los ojos. Se habia quedado dormido en su mesa de trabajo mientras navegaba por páginas porno. En el monitor se puede ver un video de una película porno con la escena que hace poco estaba viviendo. De los holoposters que cuelgan de las paredes de su habitación se proyectan imagenes tridimensionales casi reales de mujeres en posturas eróticas.

Cirineo (en voz baja para si): quien midiera 30 cm y estuviera hecho de luz....

No ha hecho más que levantarse y recoger un paquete de cleenex, cuando llaman a la puerta. Va a abrir.

Tecnoyonki: Hey Cirineo, tio, ¿tienes mi mierda?

Cirinero entra en su apartamento, en busca de un cd con shows lésbicos entre transexuales y se lo da al Tecnoyonki.

Tecnoyonki: Este es mi hombre. Eres el hacker más jodidamente bueno que he conocido. Vente, te invito a una orgia.

Cirineo: no se, he tenido una pesadilla. ¿Alguna vez has soñado que vives una gran mentira, una vida que no es la tuya y has tenido la sensación de que pronto alguién te la arrebatara?

Tecnoyonki: Claro, siempre que me quedo sin pirulas, venga vistete que las chicas se nos van a enfriar.

Cirineo entra en su apartamento por última vez. Se quita el pijama de ositos que tenia puesto y se pone una gabardina de cuero. Se va dando un portazo. Tras un corto viaje en coche llegan a un viejo almacen donde se esta celebrando una fiesta por todo lo alto. La gente copula en el sitio más insospechado. Cirineo deja su gabardina sobre la encargada del guardaropa que se está masturbando y se pierde entre la multitud. No sabe a que chica ensartar primero. A su espalda una mujer con la misma voz del sueño le llama.

Virginity: ¿tú eres Cirineo verdad?

Cirineo: el mismo que viste y calza, bueno más lo de calzar ya me entiendes. ¿Y tú eres....?

Virginity: Virginity
Cirineo: Si sigues junto a mí, no por mucho tiempo nena.
Virginity: miralo que gracioso. Y dime, ¿Por qué te llaman cirineo?

Cirineo mira hacia su entrepierna.

Cirineo: Júzgalo por ti misma

Virginity asiente con la cabeza, parece indiferente.


Virginity: si, ya veo que tienes un buen... cirineo.

Cirineo: En realidad me llamo Manolo, pero es un nombre carente de chispa, de fuerza, de garra, vamos que es una mierda de nombre para un hacker. Imagínate alguien que te ve y dice: "Mira, por ahi viene el hacker Manolo". No me tendrian respeto.

Virginity: Ajá.. te he estado observando un rato y me preguntaba... ¿quieres hacerme el amor?

Cirineo: (enseñando las manos) ¿dónde crees que estoy aguantando mi copa?

Virginity: bien, sigueme entonces.

Como la abeja que sigue a la miel (en caso de que la miel que se moviera), Cirineo sigue a la extraña chica a un edificio cercano, lejos de la bacanal. Virginity es muy rápida y pronto se pierde en la oscuridad. A tientas Cirineo recorre los oscuros pasillos, hasta que unos poderosos brazos tiran de él al interior de una habitación que al instante se ilumina. En el centro de la misma, sentado en una butaca, se encuentra un hombre corpulento de tez oscura. Le flanquean dos espectaculares chicas, una rubia y Virginity, que mira distraida al suelo.

Morfalo: Bienvenido Señor Anderson, tome asiento.

Un sofa aparece de la nada tras Cirineo, que busca asombrado el sitio de donde habrá salido. Al no encontrarlo se sienta y escucha pacientemente lo que tiene que decirle el doble de Shaft.


Morfalo: Mi nombre es Morfalo, seguro que has oido hablar de mí.

Cirineo: pues la verdad es que no.

Morfalo: No importa, soy el lider de un grupo antisistema.

Cirineo: ¿Uno de esos que queman mcdonalds para luego irse a comer a la competencia?

Morfalo: No Cirineo, y como no dejes de interrumpirme te metere un polo de chocolate por donde nunca te ha dado el sol. Bien, como iba diciendo, tanto ellas (señalando a las chicas) como yo, somos humanos liberados. No se si te has dado cuenta Cirineo, pero la realidad en la que vives no existe.

Cirineo: ya me extrañaba a mi que Paulina Rubio tuviera éxito...

Morfalo: ese es uno de los efectos colaterales del sistema. En realidad todo esto que ves, es producto de las máquinas. Unas terribles máquinas que en estos momentos amenazan la existencia de la única ciudad libre que nos queda a los hombres. Son los vibradores, no se si alguna vez has visto uno.

Cirineo: En una fiesta algo extraña en la que abundaba el cuero. Sí, se lo dolorosos que pueden llegar a ser.

Morfalo: Cirineo, estás aquí porque el oraculo te ha designado como el elegido.

Cirineo: ¿el elegido para qué? y ya que estamos, me parece muy bien todo esto que me estas contando, pero ¿es necesario que la rubia te la esté chupando mientras hablamos? es que me desconcentra.

Morfalo: eres el elegido para derrocar al creador de Pornotrix (el mundo artificial en el que nos movemos ahora) y detener así la amenaza que pende sobre nuestro pueblo. Sólo tú puedes conseguirlo, pero no te podemos obligar a nada, es tu decisión. Y ahora vamos a follar un poco que hemos hablado demasiado y la gente se va a coger un catálogo de modas (Virginity acerca una bandeja a Cirineo con dos preservativos) Si eliges el rojo, despues del polvo no recordarás nada de lo que hemos hablado, si eliges el azul un nuevo mundo se abrirá ante tí.

Cirineo: ¿y además del nuevo mundo ese, se abrirá de piernas la morena? (señalando a Virginity)

Morfalo: por supuesto.

Cirineo: Entonces venga esa goma azul cielo.

En las dos butacas se entremezclan las piernas, las lenguas y los fluidos corporales. El coito acaba pronto.

Morfalo: Bien, ahora vamos a ver al oraCULO. Tenemos que asegurarnos de que eres de verdad el elegido. Ya llevamos tres chascos.

Tras ponerse (sólo) sus respectivas gabardinas, los cuatro suben a una limusina con la que recorren la ciudad. Les persiguen en un coche un par de agentes vestidos de negro. En el asiento de atras de la limusina, la rubia le hace una felación a Cirineo hasta que este eyacula sobre su cara una pelota de ping pong. Cirineo se sorprende.

Rubia feladora: No te preocupes, es un rastreador de Pornotrix, ahora ya no podra seguirnos nadie.

La felatriz coge la pelota y la lanza al interior de un bar llamado "La Ostra Azul", despistando a los agentes que se introducen en el mismo, pensando que Cirineo está allí. A los agentes no se les vuelve a ver el pelo en toda la película.

Finalmente la limusina de Morfalo se para en un burdel de los bajos fondos. Mientras las chicas esperan en el coche, los hombres suben al piso de la oraCULO. Tras pasar por una sala en la que un grupo de prostitutas aprenden a colocar un condón con la boca, llegan a la habitación del oraCULO: una afroamericana de esplendoroso trasero, que tumbada en la cama redonda que preside la estancia, les hace un gesto con la mano. Morfalo asiente, deja que Cireneo entre sólo y cierra la puerta.

Cirineo: oiga, esto me va a costar muy caro ¿verdad?

oraCULO: no te preocupes, paga el negro de la puerta. Tú ven aquí y follame.

Polvo místico entre la oraCULO y Cirineo, cuyas auras se iluminan con cada embestida. Hasta que llega el momento del climax para nuestro heroe.

oraCULO: cuidado, no te corras en mi cara.

Cireneo se corre en tiempo de bala en su cara, desoyendo su advertencia.

oraCULO: aprende esta lección ¿si no te hubiera dicho que no te corrieras en mi cara, te hubieras corrido?

Cirineo: si no te hubieras puesto de rodillas ante mi polla con la boca abierta, haciendome gestos con la lengua y los ojos.... no tengo ni idea. ¿pero que se puede aprender de eso?

oraCULO: que en la vida real a las mujeres no les va que te derrames en su cara, sin embargo yo disfruto como una perra.

Cirineo: eres muy rara ¿lo sabías?

oraCULO: será el agua. Puedes irte Cirineo. Recuerda: para dar con el Pajillero deberas encontrar al putero de las llaves, es todo lo que tengo que decir. (hace una ligera pausa, intentando recordar algo) Ah, son 50 dolares, diselo al morenazo antes de irte.

Una vez reunidos con las chicas, se desconectan de Pornotrix yendo a parar al interior de una nave.

Morfalo: Virginity, enseña la nave a nuestro invitado, yo voy a ver si doy con el paradero del putero.

Virginity: por supuesto. (dirigiendose a Cirineo) acompañame.

Tras un recorrido por las distintas dependencias de la nave, llegan a una sala con varios monitores y un sillón de cuero desgastado frente a una enorme pantalla que muestra en esos momentos a un innumerable grupo de consoladores abriendose paso en la roca.

Virginity: Y este es el puente de mando de la "concha voladora". Como verás es algo rudimentario, pero en Pollón carecemos de los adelantos de Pornotrix. Eso que ves en el monitor es el ejército que debes detener.

Cirineo no presta atención a lo que le dice, pero la mira fijamente. Dulcemente le coge las manos y las acerca a su pecho.

Cirineo: Virginity.... yo.... te quiero...

Virginity: (interrumpiendo su frase) yo tambien te quiero Cirineo.

Cirineo: .... echar un polvo.

Virginity: ...... bueno (se queda pensativa) eso tambien me apetece.

Cirineo y Virginity retozan como conejos durante su época de celo. Para una descripción detallada del polvo, esperad a la película. Terminando con la consiguiente corrida en los pechos de la morena defensora de la humanidad, con efecto de tiempo de bala incluido. Tumbados uno junto al otro en una cama que ha aparecido en el puente de mando de la "concha voladora" se fuman el cigarrito de despues.


Cirineo: Oye Virginity, ¿cómo estás tan segura de que yo soy el elegido? Hasta hace unos días sólo era un hacker del montón, bueno era el mejor pero está mal que yo lo diga ya sabes, y ahora me encuentro al mando de una misión que intenta evitar el caos y la destrucción.

Virginity: despeja tus dudas. La oraCULO me dijo que únicamente el elegido me desvirgaria.

Cirineo: pues cuando te has acostado conmigo muy virgen no eras ¿eh?

Virginity: esos son pequeños detalles, además lo dice el guión y punto.

Morfalo irrumpe en la habitación y se lleva a Neo a la sala de conexión. Es hora de volver a Pornotrix. Van en busca del putero de las llaves, el guardián del Pajillero, el único que puede impedir la devastación de Pollón. Son transportados al interior de un bus atestado de rubias pertenecientes al equipo de bikini de Noruega. En contra de lo que espera la gente, no se monta una orgía con las rubias deportistas. Se bajan en unos grandes almacenes.

Morfalo: es aquí. En la sección "caballeros".

Tras unos interminables minutos en las escaleras mecánicas llegan a dicha sección. Un tipo oriental con un mantel que dice "No cobro a las guapas" reconoce a Morfalo y se pierde tras uno de los probadores. Presto le siguen y en lugar de un espejo con doble fondo, se encuentran con un largo pasillo que recorren hasta llegar a una inmensa estancia rectangular a cuyas lados se distribuyen varias camas, todas ocupadas por jovenes diosas nacidas de los sueños de un magnate del porno, menos una de ellas que desentona por la asimetria exagerada de sus rasgos. Enmedio de ellas, está el oriental.

Putero de las llaves: Soy el putero de las llaves, pero pueden llamarme "puti" ¿en qué puedo ayudarles?

Morfalo: queremos ver al Pajillero, puti.

Putero de las llaves: ya conocen la condición, deberan ser capaces de abrir la puerta.

Cirineo: Pero si aquí no se ve ninguna, además no tengo ninguna llave encima ¿piensas que como voy vestido puedo llevar algo tan frio como una llave de metal?

Putero de las llaves: Andas desencaminado mi joven amigo, Pornotrix surgió del sueño onírico de nuestro creador, todo es una metáfora. El coño de una mujer es la puerta de la vida, y el pene del hombre la llave que la abre. Sólo tirandote a una de ellas podras llegar a las estancias del Pajillero, amo y señor de Pornotrix.

Morfalo se pasea entre las filas de chicas y señala a la poco agraciada.

Morfalo: Cirineo, creo que es ella. Ella es la puerta.

Cirineo: bueno pero habrá que probar si con las demás se puede ir a alguna parte. ¿quién me va a decir que mañana no voy a tener ganas de ir al cine? ¿y a quién le pido el coche eh?, quizás alguna de ellas me lleve allí.

Morfalo: pero vas a perder el tiempo, un tiempo valioso para los habitantes de Pollón. Y es...

Cirineo: lo sé, pero es que la otra no tiene sex appeal, no hay feeling, ni atracción, en resumen es feísima. Además aquí se hace lo que mande el elegido que soy yo, que para eso le hice ver el cielo a Virginity.
Morfalo: como si hubieras sido el único....

Pero Cirineo no ha podido escucharlo, porque se ha lanzado sobre un par de rubias que le reciben con las piernas abiertas.

Tras dejar exhaustas a 2 rubias, una morena y una pelirroja, a Cirineo no le queda más remedio que afrontar su destino. Se dirige apesadumbrado a la cama de la fea, que le espera dando botes de alegria en ella.

Cirineo (a Puti): ¿no viene mucha gente a visitar al Pajillero verdad?

P.LL.: muchos han venido, pero ninguno ha llegado a verlo.

Cirineo: por qué será que no me extraña... Venga hija, dejame ver tu altar, que le voy a poner una "vela"

Poco a poco va acercando su pene aún duro como una roca pese al trabajo ejercido a la vagina de la fea, cuando está a punto de entrar en su "cueva del placer", cierra los ojos

Morfalo: venga, de un tirón, asi será menos desagradable.

Cirineo: todo por la patria!!!

De una embestida, hunde la soberbia longitud de su falo en las entrañas de la fea, siente el calor que lo rodea, pero al abrir los ojos, se encuentra en mitad de una estancia en penumbras, con cuatro monitores en los que se pueden ver distintos actos sexuales. Frente a ellos se sienta un hombre. No tiene más de 45 años, vestimenta desaliñada: vaqueros y una camiseta que dice "Bésame soy sysadmin".

Cirineo: tú debes ser el Pajillero del que tantos hablan...

Pajillero: ¿qué hombre no lo es?

Cirineo: pues tienes razón (echando un vistazo a su alrededor) oye, esperaba esto algo más.... tecnológico. Queda un poco cutre esos cuatro televisores ahí. Ni siquiera son de plasma.

Pajillero: No has venido aquí a hablar de mi pauperrimo mobiliario Cirineo, déjate de chuminadas.

Cirineo: Cierto, he venido a impedir la invasión de los consoladores asesinos.

Pajillero: Jajaja llegas un poco tarde para eso, contempla el monitor (coge un mando a distancia universal de una mesilla y apunta nerviosamente a uno de los televisores con escaso éxito, pronto se va impacientando) vaya por dios (golpeando el mando a distancia contra su rodilla) se le han acabado las pilas. ¿Serias tan amable de poner el canal 14? Si (señalando al primer monitor de la izquierda) Hoy día sin pilas recargables no vas a ningún lado. En fin, contempla la perdición de tu pueblo

En el monitor se suceden imagenes caóticas de enormes vibradores de latex que sobrepasan las murallas de Pollón, para introducirse en las humedas váginas de las habitantes que intentan desesperadamente desembarazarse de ellos. Estas comprueban pronto que igual los consoladores no son tan malos y comienzan a disfrutarlos, uniendose en grupos de chicas que se autoestimulan oral y manualmente. Tras acabar con las pilas de todos y cada uno de los vibradores, la guerra termina con un inesperado resultado. Las mujeres abandonan Pollón en busca de frios compañeros de cama a los que poder recurrir juegue el Madrid o no. Los hombres se quedan entristecidos con sus miembros en la mano.

Pajillero: Jajajaj, habeis perdido. Ahora os tendreis que matar a pajas como hago yo.
Cirineo: he fracasado en mi misión.

Pajillero: Te equivocas Cirineo, desde el principio tu misión fue llegar hasta aquí junto a mí: tu creador.

Cirineo: pero ¿para que?

Pajillero: para follar, por supuesto.

Cirineo: no te ofendas pero no eres mi tipo, además si eres mi creador seria incesto. Tío eres un pervertido... ¿y además cómo es eso de que tu me creaste?

Pajillero: no seas bruto hombre, conmigo no. (Chasquea los dedos, y tras una puerta aparecen Virginity, Morfalo y la oraCULO.

Pajillero: venga hijos mios, a follar como animales.

Dejando de lado que teóricamente Virginity es su hermana (total, una vez más...) y olvidando de un plumazo el misterio de su origen, empieza una orgia que termina con un cumswapping entre la oraCULO y Virginity. La camara se va acercando a sus bocas repletas de semen....

Chorreones del mismo, se deslizan por la pantalla. Algunos se unen para formar la palabra FIN. (Asqueroso sí, pero a los degenerados que ven este tipo de películas seguro que no les importa,¿quién ha visto una película porno hasta el final?)


Epílogo: Se buscan actrices para los muchos papeles femeninos del film. Con el fín de ahorrar costes, me sacrificare y asumiré los roles de la totalidad de los personajes masculinos. Interesadas, ya sabeis mi mail.