Desafiando a la crisis y a las leyes del mercado que dictan que no puede haber un dentista que no haya nacido en la pampa o alrededores, una paisana ha abierto una clínica dental frente a mi balcón, desde el cual oteo las tardes y los escotes de las chavalas que pasan bajo él. Como quiera que mi fama se ha extendido por la comarca, ya solo transitan la calle las escasas turistas borrachas que se dirigen...
sábado, 26 de mayo de 2012
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