domingo, 10 de abril de 2016

Amunike, padre de Luis Enrique

El juego se desarrollaba con un ritmo lento, cobarde; un toma y daca interminable con pérdidas de balón constantes por parte de uno y otro en el centro del campo, que hizo que la defensa bajara los brazos confiada en que la medición constante de fuerzas no desembocaría en un conflicto abierto. Amunike miraba con desesperación el marcador, y de este pasaba la mirada a su reloj. Los minutos se...