Había pasado la tarde en las nubes, mirando el reloj más que a la pantalla de su ordenador, imaginando cómo seria tenerlo entre sus brazos, más que terminando el informe de contabilidad. Le era imposible trabajar sabiendo que en su casa la esperaba su largamente esperado Armand: su novio, amante, compañero de cama, amigo, todo eso y mucho más, siempre que podía viajar a la ciudad para estar con ella,...
viernes, 4 de julio de 2008
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