Doris era una triunfadora del pisito, como gustaba de llamarse en las fiestas ibicencas que se organizaban en las mansiones más imponentes de la costa. En ocasiones el anfitrión era uno de sus amigos; en otras, eran importantes magnates de todo tipo de negocios. Estas eran de lejos las más interesantes pues usaba sus malas artes y sus dones naturales para colarse en ellas y tratar de vender las soluciones...
martes, 14 de diciembre de 2010
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